Toda caída es una oportunidad, toda crisis es un umbral hacia el cambio, incluso el carácter chino para “crisis” implica la combinación de los caracteres “peligro” y “oportunidad” (wei-ji) (lo popularizo JFK en un viejo discurso en Indianápolis)… Esto es un dogma de la autoayuda de nuestros días, de la cultura psicoterapéutica, y es pronunciado al por mayor por nuestros modernos gurús, para mostrarnos que no debemos temer al cambio, pues un elemento favorecedor siempre está a la espera de nuestro arribo. La crisis es un parte aguas para la trascendencia. Pero ¿qué implica esto? El que la crisis tenga un programa establecido (catástrofe-renacimiento-catás trofe-renacimiento…ad infinitum) conlleva una visión puramente lineal del cambio. El movimiento ocurre de manera horizontal, primero estoy en un lugar y después en otro, y sin embargo sigo siendo el mismo; se destruye el paisaje, pero mi ego-cosmovisión continúa imperturbable (la lógica del turista). ¿Qué pasa...